20 may. 2011

¡Esperanza, presidenta!

Cuando Esperanza tenía 7 años, jamás hubiese imaginado que llegaría a ser presidenta. Y no de su clase en el colegio, ni del equipo al que pertenecía y en el que destacaba. El futuro le depararía ser presidenta de la comunidad autónoma de la capital de su país.
Ella no se podía imaginar que con aquel gesto involuntario estaba marcando su destino. Aquel grillo de nombre "Pepito" que subía por su cuello, murió de un manotazo. Desde entonces quedó sin conciencia, primer requisito a la hora de gobernar.

19 may. 2011

La bala

La muerte es una bala disparada en el momento de la concepción. Su recorrido, unas veces lento y otras veloz, tiene un final siempre certero. Entre esa muerte disparada en el orgasmo y este final certero, anda la vida con uno de protagonista y su séquito de secundarios.

 Relato inspirado en otro de Sara Lew
http://microrelatosilustrados.blogspot.com/2011/05/el-revolver.html#comments

16 may. 2011

Reencuentro

No era un fantasma quien surgió entre la niebla, sino mi difunto padre. Nunca se me hubiese ocurrido llamarle fantasma, me cruzaría la cara sin pestañear. Me acerqué a el y  nos sentamos en el viejo banco que hay junto a la fuente, ahora sin agua, donde tantas veces jugamos a buscar unos peces inexistentes.  Al rato se levantó y se marchó como vino, entre la niebla. Luego, y antes de regresar a casa, aun no sé porqué, me asomé a la fuente buscando algún pez. Fue entonces cuando descubrí en su fondo, ahora seco, y parcialmente cubierta por las hojas de un castaño, una pequeña caja metálica oxidada con el relieve de un pez en su tapa. Cuando la abrí encontré una bala idéntica a la que le causó su muerte, y junto a ella una pequeña nota con sus trazos. "Cuando tu conciencia te venza, es la llave para nuestro reencuentro, papá"

11 may. 2011

Vida paralela

Por un solo momento pude ver mis vidas. La mía, más bien mutilada por el conocimiento de la misma, y la paralela que observo  perplejo y con distorsión, pues no doy crédito de ella.
En la mía, que tan bien conozco, voy siempre corriendo. Intentando llegar primero a una meta que hasta desconozco. Adelanto a todo aquel que oteo en el horizonte sin escatimar en el esfuerzo. Se de la compensación final cuando, de primero, tenga todo por delante para mi. Bien es cierto que no tengo noción de ese premio que me espera, pero algo bueno ha de ser pues la competencia es sangrienta.
En mi vida paralela aparezco relajado y sereno. Sin prisa y sin una meta fijada. Más bien parece que voy al encuentro de esa otra persona, que lejos de correr parece estar esperándome. Intuyo pues que es esa otra persona la recompensa de esa vida, que es mi meta y mi destino. Una carrera esa sosegada y calmada, donde los demás son mi finalidad y yo la de ellos.
Espero recordar este momento mañana cuando sobresaltado salte de la cama con las prisas de un desayuno mal preparado y las carreras a los quehaceres cotidianos en busca de esa meta desconocida que es el triunfo en el estatus de lo laboral y lo social.
Espero recordar que una visión de mi vida paralela me da la oportunidad de cambiar mi forma de vivir, de llevarla a cabo de esa otra forma, de entenderla y , sobre todo, compartirla.

Seguro que te vas

Tras la gracil apariencia de una simple agencia de viajes se escondía el refugio del maligno. Siempre oculto entre tinieblas, siempre insaciable de cuerpos y almas. Su fiel empleado conseguía los mejores descuentos del mercado. O eso creían los clientes cuando al bajar al sotano de la agencia con la promesa de una documentación con vídeo de regalo, se encontraban con su último viaje. Aquel del que nunca regresarían.

4 may. 2011

Pienso

A veces me observo en la distancia a través de unos ojos cansados y mi cuerpo se difumina y se transforma. Creo reconocer formas futuras, formas que me dan miedo, siempre oscuras, delgadas, óseas. Formas que me recuerdan de que estamos hechos. Hechos de materia perecedera, de lo orgánico etéreo.
Solo deseo que  cuando llegue el momento, ese que a veces veo, ese al que temo por desconocerlo, me permita conservar lo que más quiero, el pensamiento.
El poder oírme como ahora cuando escribo, sin más que eso, solo mi pensar. Sin luces ni sombras, sin nada ni nadie, solo el pensar, mi esencia de haber sido, de ser.
El pensar, si, algo intangible, invisible, propio, íntimo, indivisible, único.
Quiero solo eso, conservar el pensamiento.
Por eso, cuando me veo en la distancia, borroso y casi muerto, pienso, me hablo y me siento. Y quedo tranquilo que será siempre así, y pierdo los miedos a dejar de ser, de existir en esa imagen.